viernes, 8 de agosto de 2014

Psicología Clínica, Psicoterapia, Terapia y/o Apoyo psicológico, Intervención en crisis y PSICOANALISIS.



Un rasgo de la subjetividad de una sociedad.  Eleazar Correa González.
En Alemania, paradigma de la productividad industrial y también de una planeación de la vida social. Tal planeación supone una regulación de lo cotidiano, de la vida familiar, escolar, laboral… El ritmo de la productividad exige una planeación en todo y en todos, a tal grado que se reduce al mínimo la improvisación. La espontaneidad en el trabajo está arrinconada en el sótano. La espontaneidad en las relaciones humanas familiares, de amistad y amorosas, ha quedado desplazada o reprimida.  Lo espontáneo, la frescura, las ocurrencias y la espontaneidad es lo que pone la sal y pimienta a las relaciones sociales, y sobre todo al amor. Es difícil que alguien sea espontáneo en un contexto social “cuadrado” donde lo que se respira es orden, planeación. 

No sólo se mata a la espontaneidad cuando se le dice al otro “se espontaneo” sino que se termina creando una relación entrampada en una serie de vínculos y mensajes contradictorios, aburridos, agresivos, dolorosos.
Yo me he dado cuenta que cuando la vida se vuelve aburrida cuando no hay suficiente espacio en las relaciones humanas para la irrupción del detalle o acto de lo inesperado, de la risa, humor, del despliegue de la imaginación y fantasía. Un toque de locura es inprescindible para escapar de la rutina, del carácter cuadrado de lo habitual.
  
El relato y diálogo con el otro sobre lo cotidiano, sobre las vivencias singulares, sobre los propios temores, incertidumbres, limitaciones… apenas encuentra lugar en una sociedad dominada por la planeación. 

El disfrute del ‘tiempo libre’ pone a temblar a la productividad, por eso la experiencia personal cotidiana pasa demasiado rápido, la vida corre muy de prisa y apenas deja poco tiempo para contar nuestro cotidiano paso por ella. Es raro aquel que no busque dialogar con el otro, contarle sus alegrías, sus experiencias, sus aprendizajes, sus contradicciones, sus nostalgias, sus bromas, sus tristezas… La experiencia del relato y del diálogo en el ser humano es una acontecimiento que toca singularidad de su ser, la intimidad de su alma. En una sociedad en donde se instrumentaliza la comunicación, la palabra queda desvalorizada.  



Psicoterapia, Terapia, Apoyo psicológico o Intervención en crisis.

Estos son tratamientos que tiene cierta difusión entre la gente, sin embargo, mi experiencia me ha mostrado que detrás de la demanda de estos servicios se situa el deseo por una escucha diferente, y ésta escucha y el tratamiento que ella conlleva, es lo que ofrece un picoanálisis.  En Alemania también es común que los profesionales de la “salud mental” –principalmente los psiquiatras- no escuchen la voz del paciente que tiene problemas relacionales o que vive un periodo difícil en su afectividad, sólo se limitan a preguntarle al consultante sobre si hay síntomas, qué síntomas, cuando aparecieron… y cuando la persona intenta hablar sobre el trasfondo relacional, situación familar, vida afectiva o de sus sentimientos, temores… los “profesionales psy” callan a la persona, minimizan aquello, pues no saben que hacer con ello, sólo saben que un medicamento actuará en el sistema nervioso central y períférico.  

 Tratamiento Psicoanalítico.

El psicoanálisis es un tratamiento que se basa en el método de la ASOCIACION LIBRE, a través del cual se analizan los pensamientos, ideas, sentimientos, sueños, afectos, inhibiciones, síntomas y angustias que ahí se presentan.
   Las situaciones con las cuales se puede consultar a un psicoanalista son por ejemplo, desde el stress y/o la fatiga cotidiana, la depresión, o síntomas como la migraña, las úlceras, la gastritis, la anorexia o fenómenos psicosomáticos. También se puede iniciar un tratamiento psicoanalítico cuando el sujeto sufre de soledad, de tristeza acompañada de melancolía, de insomnio, o cuando se duele de sus relaciones afectivas con los demás, cuando sufre de sentimientos de culpa, de ideas o comportamientos obsesivos y fobias. El psicoanálisis con orientación lacaniana es una alternativa de tratamiento psíquico que tiene como objetivo crear las condiciones clínicas para que el paciente pueda vivir conforme con el deseo que lo habita. 

El psicoanálisis

El psicoanálisis es esa experiencia en donde el relato y la palabra son elevados a su máximo valor en tanto dan cuenta de la experiencia y vivencia personal subjetiva. Cada sesión con el psicoanalista, es un refugio para la creatividad y despliegue de la palabra liberadora, es un espacio en que se protege el valor de la singularidad, la importancia que tienen los pensamientos, ideas y sentimientos de cada persona.

El psicoanalista se ocupa de interpretar, escuchar… todos aquellos relatos que sorprenden, espantan o hacen gozar, feliz o tristemente, al analizante; de analizar sus sueños, de hacer que el analizante en cada sesión de análisis cumpla la regla fundamental psicoanalítica de asociar libremente. Sólo así el paciente podrá asumir en parte lo que implica el goce de vivir, pero también la alegría y el malestar que implican asumir la actividad del deseo inconsciente, así como asumir la fragilidad y vulnerabilidad, que son condiciones de la existencia humana.

Iniciar un análisis es lanzarse a la apasionante busqueda de reinventar a nuestro pensamiento, nuestra historia, emotividad y subjetividad, asi como también, un analisis es ocuparse valiente y decididamente de todo aquello que es generado y desechado en y por la misma interacción social o vida social. Es valiente quien se mantiene en un análisis ocupándose del sinsentido del lenguaje, pues es definitivamente ahi reconocerse interpelado por el sinsentido que la angustia de existir produce.
La aventura de hacer un análisis es una muy singular práctica ética/erótica/clínica que busca incluir en nuestra vida, lo que la familia misma, amigos, amores… producen y excluyen.



¿No es es aventurado y apasionante -reencontrarse en un análisis y con la escucha acompañante del analista-, con lo desechado por todo y todos, incluso por la conciencia de uno mismo? ¿Acaso tienes miedo ocuparte y amar lo más vivo, profundo y singular que hay en ti que es tu pensamiento y singularidad? ¿Acaso tienes miedo no encontrar certezas, modelos ideales ni referencias simbólicas para tu vida?, ¿temes ser otro, temes rebelarte contra tu ideal de identidad que tanto amas locamente? “
ecg.

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